miércoles, 13 de diciembre de 2017


12 de diciembre de 2017. Martes.

EL SUSTO DE LAS CADENAS

Pájaro libre, en una pintura de Anna Wi. F: Anna Wi

-Al ser humano le gusta tanto prohibir como al perro lamer heridas o al gato rozarse con las piernas de su mascota, el amo sumiso del mismo. Y prohíbe, no el fuerte, sino el débil. El fuerte, en todo caso, razona y manda; el débil, usurpa y exige. Prohibir es cortar alas, malograr sueños, creer más en desiertos que en verdes praderas. Ir con el susto de las cadenas en vez de con la claridad de las manos abiertas. Prohibir es impedir, estorbar, reprimir, paralizar, y mil atrocidades más. Como la de poner máscaras, sellar bocas, imposibilitar salidas. Prohíbe el que se siente inseguro, el pequeñito con bigote (o barbilampiño) que se aúpa en los puntas de los pies para parecer más alto. O el grandullón que pretende asustar con sólo la mirada. O el débil que con un fuerte vozarrón intenta intimidar al hablar como el gallo de canto acatarrado en el gallinero. Todos los tiranos son ridículos, como un Charlot haciendo hermosas gansadas en su película de barberos y dictadores -El gran dictador-, y de lágrimas redentoras al final. Al final se salva: «la codicia -dice él, que no quiere ser emperador- ha envenenado las almas», y pide el amor y la fe universales. No prohibir, sino abrir puertas, llenar de bondad los ojos, dejar libres los pies para ir y volver y las manos extendidas para darlas a quien uno quiera. Y sobre todo, Diario, libre el corazón, para poder amar sin cortapisas ni temor alguno; que Dios es amor, y no cólera, y da su mano al que ama (11:47:05).

lunes, 11 de diciembre de 2017


11 de diciembre de 2017. Lunes.

INQUIETA ESPERA

Abriéndose la tierra, en el jardín. Torre de la Horadada. F: FotVi

-Domingo y adviento, o tiempo de inquieta espera. Si se espera, es que hay fe en alcanzar lo que se espera. La fe y la esperanza siempre van de la mano. La fe impulsa a la esperanza y la esperanza da alas a la fe. Y el amor, al acecho. Decía Fray Luis de León que «el amor verdadero no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero». Ayer, domingo II de adviento, se juntaron la espera, el amor que se ofrecía, y la fe que los inspiraba. Así se explica este deseo de Isaías, el profeta que ponía palabras poéticas a la inspiración de Dios: «Cielos, destilad el rocío; nubes, lloved la liberación; que la tierra se abra, que brote la salvación, y junto con ella germine la justicia Yo, el Señor, lo he creado». Como se ve, todo es deseo y esperanza, y fe en el porvenir, y amor que germina en justicia. La justicia, que como diría el salmista, se besa con la paz. ¿Y todo por qué? Porque la justica mira desde el cielo, y se hace lluvia de liberación en la tierra; la justicia, o el germen de Dios en la tierra. Donde no hay justicia, no está Dios. Por eso en el nacimiento de Jesús se pide que germine la justicia en la política, en la sociedad (a veces aberrante), y hasta en la religión. Sin justicia -sin Dios-, Diario, se secan hasta los oasis del desierto, en la iglesia, y aun en la fe más exquisita (13:03:42).

sábado, 9 de diciembre de 2017


9 de diciembre de 2017. Sábado.

ÍNTIMOS SECRETOS

Blanco en llamas, en el jardín. F: FotVi

-Día de la Inmaculada. O uno de los poemas más bellos y sorprendentes que jamás se hayan escrito. La inspiración es de Dios, el amanuense e inspirado es Lucas, un médico nacido en Antioquía, que conoció a María y al que ésta le reveló sus más íntimos secretos. Le cuenta cómo la visitó el Ángel y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Y María se lo creyó y el Señor la habitó. Y así pudo decir el poeta: “Como miga de pan, / de tu carne de trigo, / María Nochebuena, / un Hijo te ha nacido». Y el poeta de Dios: “Y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales, y el acostó en un pesebre». Y los ángeles poetas cantaban: «Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra». Y así, la Poesía de Dios se encarnó en la tierra, y habitó en la Palabra. Y, en un vientre poesía, el de María, la Palabra se hizo evangelio; o sea: se hizo paz, amor, cruz, humildad, sencilla plegaria, vida, renglón recto por donde nos viene la luz, y la gracia, y la sabiduría. Pero antes de que la Palabra se hiciera carne, la carne de María fue purificada, preventivamente fregada, fue oxigenada del pecado de Adán. Es decir, antes de su crucifixión, ya la sangre de Cristo empezó a lavar, a embellecer, a pulir la habitación -el seno de María-, en la que había de residir -con vida de feto- durante nueve meses. La limpió de telarañas, la ungió «con óleo de alegría», la revistió «con oro de Ofir». Con cuidado de orfebre, la cinceló joya preciosa. Para su Hijo, Diario; Dios amanecía así en el momento de la concepción de María (18:25:52).

jueves, 7 de diciembre de 2017


7 de diciembre de 2017. Jueves.

GATITOS SOLITARIOS

El árbol, soñando ser Luna, en Murcia. F: FotVi

-Pintaba, le quitaron la escalera y quedó colgado de la brocha. Pataleando en el aire. Aunque, al poco, se lo tragó el vacío. Porque la brocha pinta, pero no sostiene. Le ha pasado a un tal Puigdemont, que andaba por Bruselas pintando y subido a la escalera, y ahora va de caído y sin brocha a la agarrarse. No hay amor que cien años dure. Con la supresión del juez Llarena de la euroorden de detención, Puigdemont ha quedado compuesto y sin argumentos para seguir huido, se le ha hundido el circo. Ahora, o es durante toda su vida el holandés errante, que huye de la justicia, o vuelve por Navidad a la cárcel, su paraíso -cuando sea juzgado- más divertido, quizá. Mientras, como no llueve, la contaminación va tomando posesión de las grandes ciudades. Se va amotinando en avenidas, monumentos, pulmones. La gente apenas puede respirar, y no ríe, se ahoga. Hay quien usa mascarilla, y da la sensación de estar en un quirófano de muerte. O ser algo -un animal- que no puede morder. O que se va mordiendo a sí mismo, hacia adentro. Sus pulmones y sus tripas, como un virus maligno que los devorara. Y la gente, por Navidad, compra y vende; quizá venda menos sueños y venda más quincalla, objetos que, pasado el tiempo, no sirvan para nada. ¡Sueños! O realidades hechas sueños que se tocan, que se besan, como la del amor, como la de la familia, como la de la paz; sueños, Diario, que siempre, por Navidad, nos llenan de ilusiones, y que alguna vez se cumplen. O no. Pero que, por unos días, nos hacen ser más humanos y menos belicosos, y más niños en nuestro corazón de niños grandes, perversos, a veces, pero siempre ilustres ilusos que persiguen nubes y acarician utopías, como si éstas fueran tiernos gatitos solitarios, mansos, sublimes, acicalados (11:29:29).

martes, 5 de diciembre de 2017


5 de diciembre de 2017. Martes.

EL PATITO FEO

Todo movible, en el río. Murcia.

-Los lunes son el patito feo de la semana. Yo lo pasé releyendo El proceso, de Franz Kafka: ese asombroso e intrincado relato de incongruencias y de sospechas, de argumentos frustrados. Es la novela en la que todo sucede y nada sucede, como en un ejercicio de magia: nada por aquí, nada por allá, y, de pronto, aparece la carta o el sentimiento perdidos, para, al momento, acabar por perderse otra vez. En el relato todo es ley -paternidad- que se equivoca, que atosiga, que envilece. Y que, al fin, condena, sin entender el porqué de la condena, que nunca llega. Y entre los tira y afloja de la política, ahí están Puigdemont, fugado, Junqueras, en la cárcel, y el resto de la fracción del separatismo, sacando no se sabe de dónde seiscientos mil euros para dejar la celda. «¡Seiscientos mil euros: o una flor en el sombrero!» La política llueve euros, que, plantados, crecen como hongos, o como un bosque de flora carnívora. Flora, por supuesto, comestible, y que te come, si la metes en tu estómago. Te come poco a poco, primero el hígado, luego el cerebro, y al fin la conciencia, dejándote parapléjico de ideales y de ética. (Dios no está en ellos, aunque digan que rezan). Falta ética -o moral- en el mundo, y sobra política. O buena política, Diario, la que no hacen los polichinelas, o lobos, o fantasmas que nos asaltan y tratan de destruirnos emocionalmente, sin conseguirlo -o consiguiéndolo-, a veces (18:13:41).

viernes, 1 de diciembre de 2017


1 de diciembre de 2017. Viernes.

Y FUE LA FIESTA

Versos, música y Obispo, en Casa Sacerdotal. Murcia. F: FotVi

-Y fue la fiesta, la función. La fiesta del sacerdocio ministerial y jubilado en la Casa Sacerdotal. O la ancianidad sostenida por un paciente bastón y una sonrisa, en los labios, de bondad. El otro bastón. Todos casi postrados, y, sin embargo, con miradas -alguna casi oscurecida- limpias e iluminadas. No eran miradas turbias y vagas, sino llenas de alas. Miraban y casi no veían, pero volaban. Presidiendo, el Obispo don José Manuel y el Arzobispo emérito de Burgos don Francisco. Y los demás, cubriendo el aforo. Eduardo, seminarista, cantaba, José Alberto, le acompañaba al piano, y un servidor, con clergyman, recitaba versos de mis poemillas de Navidad. Y Paco Illán, decía cosas de mí, que la sala escuchaba sin pestañear y yo, aturdido. En todo caso, fue una mañana tensa de versos y canciones, y encendida -llameaba- de emociones. Como una Navidad precipitadamente adelantada. Todos postrados a los pies de un Niño, que sabía y no sabía: «él sabía que era Dios, / pero no por qué María / ni el pañal ni su calor. / (…) // Sí sabía y no sabía: / sabía de Dios su amor, / pero no por qué Belén / ni la noche ni el pastor. // No sabía que era hombre, / hasta que el pecho le dio / María, y, en su regazo, / aunque Dios, hombre se halló». (Ah, el Niño y Candela me sonrieron). La sala se llenó de aplausos y de alguna lágrima, la que alguien se quitó de en medio con la mano del revés. Disimulando; como el que se libra de una mota de ceniza en el ojo. Es decir, llorar y reír: una bella contradicción, que alivia, Diario, de tanto pesimismo y caos como hay en el mundo. Un pequeño rumor de paz (18:56:22).

jueves, 30 de noviembre de 2017


30 de noviembre de 2017. Jueves.

CON CLERGYMAN

Y ardía la nieve, en el jardín. F: FotVi

-Hoy me he vestido de funcionario; es decir, me he puesto el clergyman. Funcionario sacro, desde luego. Hoy concelebraré misa y recitaré -con voz cascada- unos versos -o poemillas- navideños; poemillas los llamo por reflejar la grandeza humilde de la navidad; como un volteo de campanas sin campanas, que, sin embargo, se oyen. En la Navidad hay campanas y niños, o almas limpias, que se oyen. (Y ardía la nieve). En Navidad, como dice el salmo, se oye la gracia de Dios, para los que escuchan los silencios y entienden el lenguaje de las lágrimas, o el de la inocencia. Para los que escuchan, y no para los que hablan. O no siempre para los que hablan. Escuchar, Diario, ¡qué gran silencio! (18:17:01).